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Our opinions

Seba no se va

Guillermo Vilas dijo una vez que los deportistas morían dos veces. Una cuando se retiraban y otra, como todos los demás, cuando toca. Esta frase me impactó tanto que la comenté en mi libro Simplemente Pádel. Nuestro deporte va quemando etapas necesarias. Una de ellas es la de almacenar en la memoria a las grandes figuras. Y la que para mí es la mejor generación de padelistas profesionales, la que vino después de la mía, está ocupando cada vez más espacios en ese olimpo particular del pádel. Por nombrar a dos que ya están ahí, el Bebe Auguste está ahora encargado de un enorme proyecto para el desarrollo de nuestro deporte y Gaby Reca es uno de los entrenadores top que, además, gestiona clubes y otros proyectos también orientados a que el pádel pise firme en muchos lugares diversos. Esto certifica que estas bestias no se retiran, simplemente dejan de jugar al pádel. Los hay quienes se retiran de verdad. Es decir, dejan de jugar y además dejan de hacer cosas grandes por este deporte. A veces porque no quieren, y a veces porque no pueden.

Sebastián Nerone no será otro de estos que se retiran y después comienzan a hacer cosas grandes por nuestro deporte. No, él ya comenzó, antes de retirarse como jugador, a ocupar otros espacios y a hacer cosas importantes. Embajador de grandes marcas (Adidas, BMW, Philips), clinician de gran categoría, imagen del Fuencarral (club tradicional de nuestra historia) y el primer gran comentarista que tiene el pádel.

Para mí siempre habrá tres clases de jugadores retirados en el pádel: aquellos que le quedarán debiendo mucho al pádel, los que quedarán más o menos empatados, y después están esos a los que el pádel nunca podrá compensarles sus aportes. Como Seba. Son los marcadores de tendencias, los que impusieron estilos, los que en silencio nos fueron enseñando a todos qué era y cómo debía ser entendido el pádel. Le dieron forma a lo que amamos, crearon los caminos que otros recorrieron. Seba and company, además, lo seguirán haciendo. Por suerte para nosotros. Así que no, Seba no se retira. Eso sería un golpe muy duro para nuestro deporte. Seba simplemente deja de jugar al pádel, lo cual será duro para él durante algunos suspiros. Nada más. Porque su naturaleza es la garra, no la queja. Es un burro de carga que luchará porque tiene ese deseo interno de hacer siempre las cosas lo mejor posible.

Hace casi exactamente 30 años organizamos junto a mi compañero de juego por aquel momento (Gastón Fumiere), mi hermano (el 'Tata' Echegaray) y otro gran jugador de aquella época (Nito Brea) un campus de entrenamiento en el club La Fábrica de Buenos Aires, uno de cuyos propietarios era precisamente el padre del Bebe Auguste. La experiencia fue muy interesante porque éramos 4 jugadores en plena actividad que nunca abandonamos nuestra vertiente formadora. De hecho los 4 coaches de ese campus éramos además los mejores jugadores del grupo, ya que por supuesto también nos metíamos a la pista. El primer día vi a la distancia (el club era muy grande) hacer unos smashes a uno de los «chavales» que había venido de la mano de Nito:

—¿Ese pibe jugó al tenis, no? —pregunté basándome en mi gran ojo clínico al ver la técnica de esos golpes.
—Nunca jugó al tenis, me respondieron.— A la mierda mi ojo clínico.
—Ah, y ¿cómo se llama? — volví a preguntar.
—Sebastián Nerone.

Más de diez años más tarde de aquel primer encuentro Seba y Gaby me ofrecieron que los entrenara en el inicio de lo que sería el circuito profesional español moderno, por decirlo de algún modo. Todo un honor. Y Seba también integró el seleccionado argentino en los dos mundiales en los que yo fui el capitán. Más honor.

Cuento estas cosas para justificar que conozco a Seba desde hace mucho tiempo, y en distintas ocasiones nuestros caminos se cruzaron por diferentes motivos. Sintonía y respeto mutuo derivaron después en amistad. Por lo que evidentemente estoy describiendo a Seba y a sus circunstancias actuales de manera subjetiva. Pero créanme, habrá Nerone para rato.

En definitiva: los amantes de Nerone extrañarán su víbora. Pero Seba, como mínimo, seguirá siendo el comentarista estrella del pádel. Así que dejará de satisfacer a sus amantes con la víbora para hacerlo ahora con la lengua. Erótico el muchacho.

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