Los primeros padelistas en Roland Garros no fuimos nosotros

Podríamos decir que el pádel es un baby boomer y como tal es ambicioso. Aunque también está demostrando que encaja perfectamente con gentes de todas las generaciones, de la X a la Z. El tenis, mucho más longevo, también es para todos los públicos. Sin embargo, algunos en el tenis se están poniendo intranquilos con el desarrollo del pádel. Y del pickleball.

A su vez, algunas voces del pádel se intranquilizan porque aparentemente la Federación Internacional de Tenis (ITF por su sigla en inglés) y también Tennis Europe quieren intervenir de algún modo en el pádel y estos padelistas le reclaman a la Federación Internacional de Pádel que se posicione firmemente en contra de ese «oscuro interés» desde el tenis. Porque suponen que el Presidente de la FIP, Luigi Carraro, es amigo de la idea de aproximarse al tenis. Pero a la vez la ITF se ha quejado de que Carraro y la FIP no han respondido al pacto de entendimiento que firmaron frente al Comité Olímpico Internacional para intentar resolver esa rivalidad. Lo de este párrafo suena confuso porque confusa es la situación. No se preocupen.

Existe una preocupación generalizada, al parecer, en representantes de ambos mundos de la raqueta.

¿Podrán convivir el pádel y el tenis?

Quien esté pensando en responder a esta pregunta pierde el tiempo. El error está en la pregunta. Deben convivir. Por lo tanto la pregunta seria sería:

¿cómo van a convivir el tenis y el pádel?

O, si la prefieren, más institucional:

¿debería haber federaciones de pádel independientes o el pádel debería integrarse como modalidad adicional en las federaciones de tenis?

Algunos padelistas envalentonados podrían añadir:

¿y por qué no el tenis como modalidad integrada en las federaciones de pádel?

A fin de cuentas, en algún país las licencias de pádel superan a las del tenis y en otros tantos lo mismo sucede con los aficionados. Para mí, a día de hoy, esto último sería absurdo por varias razones pero prefiero no desviar el tema.

Volvamos a la cuestión de las federaciones: ¿independiente o integrada? Una cosa son las actitudes, creencias y decisiones de los aficionados y otra muy distinta las de los dirigentes.

En la «rivalidad» planteada entre el tenis y el pádel en el ámbito institucional se mencionaron varios puntos conflictivos, como el sistema de puntuación que el pádel tomó «prestado» del tenis. Las pelotas y los coaches de tenis devenidos en profesores de pádel habrían sido otros reproches, según he podido leer en algún documento.

¿De verdad los dirigentes del tenis creen que objetando el sistema de puntuación del pádel van a conseguir atenuar su desarrollo?, a pesar de que este aspecto podría ser incluso un requisito del movimiento olímpico. ¿O que objetando la similitud de la pelota le están haciendo una favor a grandes marcas que también son parte de su propia tradición, y que deberían dejar de ganar dinero con esas ventas en reemplazo de quién sabe qué?¿O que atenuarán el éxito del pádel reprochando que algunos de sus técnicos de tenis se estén reconvirtiendo al pádel para ampliar su horizonte profesional? ¿De verdad? Yo amo el tenis y espero que sus dirigentes tengan la altura de miras necesarias para entender que el desarrollo de su deporte no debe depender de acciones como estas. A la vez que espero que algunos dirigentes del pádel dejen de cacarear pensando que el tenis es un lobo que se acerca a nuestro gallinero y se dediquen a lo suyo, que es sumar y apuntalar cada vez más avances del pádel.

El tenis moderno es una invención que no deja de ser una derivación de otro deporte, de hecho un ancestro con muchas similitudes con el pádel. Resumiendo: un señor al que se le ocurre transformar una idea existente en algo más popular. Con un enfoque claramente comercial en el caso del tenis, y algo más amateur en el caso del pádel. Pero es que lo mismo sucedió con el pickleball, o con el paddle tennis (ahora pop-tennis) que ya se jugaba en los Estados Unidos, también con diferentes enfoques. De hecho, Althea Gibson, la primera jugadora negra en ganar un Grand Slam (Roland Garros, 1956) fue, antes de incursionar de lleno en el tenis, campeona de paddle tennis en Harlem. Y justamente dos promotores del tenis allí fueron a buscarla para introducirla en el tenis porque querían promover la inclusión en este deporte. Fred Perry ganó 8 Grand Slams habiendo sido antes un destacado jugador de tenis de mesa.

El tenis, el pop-tennis, el pádel, el pickleball y otros deportes de raqueta siguen su camino sin que el desarrollo de uno haya sido fulminante para el otro. El mayor descenso del tenis en su cuna (Reino Unido) ocurrió al iniciarse la segunda mitad del siglo pasado y no fue precisamente por otro deporte, sino por diversas razones, sociales principalmente. Y se recuperó.

Evidentemente que habrá gente que se pase de un deporte a otro, y por momentos será un número importante de gente. Pero las características diferentes de cada deporte harán que haya grupos de aficionados más proclives a practicar uno que otro. Por cuestiones físicas, sociales, o de simple afición o gusto. Incluso por moda. ¿Cuál es el problema?

Hace unos cuantos años en España un dirigente catalán me comentó que algunos clubes de tenis vieron recuperar su masa societaria con el pádel, porque lograron que volviera todo el grupo familiar. La mala noticia fue que tuvieron que admitir la construcción de pistas de pádel. La buena noticia fue que pocos tenistas de tradición se pasaron al pádel e incluso se recuperaron algunos nuevos practicantes. No siempre será así, pero es una posibilidad a tener en cuenta.

El pádel es mi vida. Pero la sensación de darle a una bola de tenis en el centro de impacto con una buena raqueta es inigualable. Y quizás en algunos años me vea más cómodo con el pickleball. No tendría problemas. No debe ser una cuestión de orgullo, ni debe verse como una religión. Al menos no por parte de los dirigentes que deben promover todos estos deportes. Hay muchos puntos de encuentro que se deben explorar pero para ello primero hay que asumir algunas realidades y abrir la mente.

Tuve y tengo la suerte de colaborar con muchas instituciones en diferentes países del mundo y en otros tantos he participado en actividades formativas privadas. Esta experiencia me permite afirmar que la convivencia del padel, el tenis, el pickleball y los que sigan dependerá exclusivamente de las personas que estén detrás, gestionándolos. Y esto, como siempre ocurre cuando hay seres humanos en el medio, puede ser muy bueno o muy malo.

La tendencia profesional al menos en cuanto a la gestión deportiva y a la educación, en varios sitios comienza a girar hacia los deportes de raqueta en general, y no a una especialización hacia una única modalidad. 

A veces pienso que si el tenis quiere hacerle un verdadero daño al pádel debería dejar trabajar sin interrupciones a algunos destacados dirigentes de nuestro deporte. Pero es que aún así el crecimiento del pádel será inexorable, afortunadamente. Ya lo ha demostrado.

M. E.

5 de mayo de 2023