Los técnicos de pádel y su relación de calidad/precio

Nuestro colega Patricio Misitrano, que tiene un CV demasiado potente como para resumirlo acá pero que vale la pena conocer, actualmente parece estar liderando dos cruzadas. La primera tiene que ver con la curiosa forma que tienen en USA de nombrar a nuestro deporte, a nuestro pádel, acentuando la segunda sílaba. Esto es porque allí habían tomado, no sabemos bien por qué, la costumbre de designar a otro deporte, el Platform Tennis, como 'PAdel' (in English) pero acentuando la primera sílaba. O sea que la acentuación de esa primera sílaba estaba ya, digamos, ocupada. Pero Patricio se opone a esto. Él tuvo mucho que ver con el Platform, y ahora tiene que ver mucho con el pádel y también con el pickleball; sus días parecen tener más de 24 horas. Es sin dudas uno de los impulsores de nuestro deporte allí y, ya verán, será un líder en diferentes frentes. Quédense con su nombre.

Patricio me dijo una vez que quería lograr que los nombres fueran los correctos, tanto en el significado como en su acentuación así que yo, fiel soldado, cada vez que puedo insisto en lo mismo. De hecho, querido Patricio, hace unos días en Saddlebrook durante la Conferencia Internacional de Raqueta que el Professional Tennis Registry organiza cada año, lo comenté tanto en mis presentaciones como durante el curso de nivel I del Padel Coaches Registry, que tuvo lugar después. Mi granito de arena, jefe.

El segundo de sus temas de interés, que ha ido presentando de diferentes maneras en esta red social, es todo aquello que se refiere a los Directores de Raqueta, pero en especial a su contratación. Cabe destacar que en USA —y en otros lugares del mundo— ya se comienza a valorar el hecho de que las personas que vayan a cubrir ese puesto dominen varios de estos deportes, a la vez. Porque los centros deportivos, muchos de ellos, son «multiraqueta». Es un tema muy interesante este del rol de Director, y del cual yo tenía un borrador de artículo a medio escribir, aquí mismo en esta red, que ahora rescato, gracias a Patricio.

Si les interesa mucho el tema, les recomiendo que lo sigan a él, porque les brindará muchos más datos en sus publicaciones que lo que yo les pueda aportar aquí, y especialmente si el mercado en el que estén interesados es el norteamericano. Lo mío es más una simple reflexión. Y autocrítica.

Churchill dijo de su antecesor en el cargo, Chamberlain, que cuando negoció la paz con Hitler sus opciones eran dos: el deshonor o la guerra. E ironizó asegurando que como cometió el error de escoger el deshonor, también tendría la guerra. Así fue.

A veces sucede que cuando los clubes, federaciones u otras instituciones de pádel quieren contratar técnicos de pádel, pretenden el servicio de una Ferrari pagando el precio de un Fiat (con todos mis respetos). Con el tiempo, se dan cuenta de que han terminado pagando el valor de una Ferrari -o más- habiendo recibido siempre las prestaciones de un Fiat -o menos-. Como Chamberlain, a veces.

La buena noticia —para los técnicos— es que la demanda actual de técnicos de pádel para diferentes puestos es muy grande en todo el mundo, especialmente en los países nuevos en los que el pádel se ha ido implantando. La mala noticia —para los clubes— es que, lógicamente, los mejores técnicos ya están trabajando muy bien y en general están muy cómodos.

Lo que se deriva de esto son dos cuestiones inmediatas. En primer lugar, «para cruzar el río hay que mojarse las patitas». Si los clubes pretenden una buena contratación y un buen resultado —o viceversa, mejor dicho— deberán considerar esa partida económica como una verdadera inversión. En segundo lugar, la cualidad básica a tener en cuenta será el nivel de formación del candidato.

No creo que el único problema sea que haya pocos técnicos de pádel, sino que además no hay un número suficiente de técnicos que estén suficientemente bien formados. Ahora bien,

¿no nos formamos porque no nos valoran o no nos valoran porque no nos formamos?

No quiero entrar en cuestiones ideológicas aquí, porque quizás dependiendo de eso la respuesta será una u otra. Pero sí que me gustaría dejar algún reflexión constructiva.

Llevo ya muchos años en el ambiente del pádel y especialmente relacionándome con técnicos en muchos lugares diferentes. Puedo identificar claramente algunos perfiles bien diferenciados, que por cierto ya se han individualizado, estudiado y desgranado muy bien en otros ámbitos más allá del pádel e incluso del deporte, por supuesto. Lo mío es simplemente observación, y unos cuantos años.

En un primer grupo estarían los que creen que lo saben todo y en general no buscan incorporar nada nuevo a sus conocimientos. Normalmente están llenos de certezas. Creen que saben, y no buscan saber más. ¿Conocen alguno?

Otro perfil, el segundo grupo, es el que incluye a aquellos que creen saber algunas cosas, pero no obstante buscan continuamente incorporar cosas nuevas. Creen que nunca será suficiente, y transforman sus dudas en inquietudes. La situación ideal, en mi opinión, si esa búsqueda de nuevos horizontes es permanente, rutinaria, y no solamente una declaración de intenciones para aparentar humildad.

Están finalmente, en el tercer grupo, aquellos a los que les da igual mejorar su nivel de conocimientos o actualizar sus recursos. Se conforman con lo que ya tienen. Están cómodos.

Si estás interesado en contratar un técnico para liderar tu proyecto de club o de federación, deberías tener en cuenta dos cosas muy simples, aunque probablemente ya lo sepas:

  • Todos los técnicos de pádel te juraremos pertenecer al segundo grupo. Aunque rascando un poco y con un par de preguntas pertinentes ya sabrás la verdad. Si no, te habremos metido un gol.
  • Tendrás que contratar a alguien que realmente pertenezca a ese segundo grupo, pero pagarle lo que te habrá pedido aquel del primer grupo.

Buena suerte.

M. E.